Flautas de Pan – Rumania

Rumania

Extracto resumido (sin ilustraciones ni referencias bibliográficas) del libro digital de acceso abierto "Flautas de Pan de Europa" (E. Civallero, 2014).

En Rumania y la vecina Moldavia se interpreta la célebre nai y, aunque menos conocida, la fifa de un solo tubo.

La nai es un instrumento curvo, con una única hilera de 18-25 tubos organizados en orden decreciente, que producen una escala diatónica con una extensión de alrededor de tres octavas; en los últimos tiempos (sobre todo desde 1960 en adelante) se han agregado hasta 7 tubos para ampliar una octava el registro bajo, e incluso se han intentado construir nai cromáticas, aunque su empleo no esté demasiado difundido (sobre todo porque el cromatismo en esta flauta siempre se logró mediante un cambio en la posición de soplo).

Los tubos (antiguamente limitados a 7, una cifra llena de simbolismos) pueden confeccionarse tanto de caña como de madera. Abiertos por ambos extremos (lo cual permite obtener un interior perfectamente cilíndrico y limpio) y con el borde proximal ligeramente biselado en forma cóncava, se cierran con tapones de corcho o de madera de álamo y se micro-afinan con cantidades mínimas de cera de abeja. Luego se adhieren con cola a un característico soporte de madera dura (generalmente de acacia) previamente hervida para moldearla y darle el perfil curvo que caracteriza al instrumento.

Las flautas de Pan estuvieron presentes en el área rumano-moldava al menos desde el siglo VI a.C.: aparecen en escenas de héroes y seres mitológicos hallados en los centros urbanos de la antigua Dacia, probablemente por influjo de sus vecinos griegos. También figuran en relieves e imágenes desenterradas en las ruinas de las colonias griegas de Istros/Histria, Tomis y Callatis. Existen asimismo antecedentes romanos: por ejemplo, la placa dionisíaca hallada en Tomis y los bajorrelieves del sarcófago de Oltenia.

Originalmente las flautas de Pan rumanas recibieron el nombre de fluierar, fluieraş o fluierici (probablemente adaptaciones locales del latín floare, "soplar") o sus derivados şueraş o şuieriţă. Más tarde, en las cortes de los principados rumanos del siglo XVI y XVII (Moldavia, Valaquia y Transilvania) se denominaron con el término eslavo ţeviţa, y tras la conquista otomana se popularizaron los vocablos turcos muscal o moscal (siglos XVIII y XIX) y nai (desde el siglo XIX). Como ţeviţa aparece en el manuscrito Las enseñanzas de Neagoe Basarab a su hijo Teodosie (1512-1521), y como muscal en la Biblia de Bucarest (1688). Muscal y nai son términos de origen turco (nai deriva de nay o ney, nombre de una flauta vertical), como probablemente lo sea también el propio instrumento: su típica forma curva, desconocida en otras flautas europeas, es idéntica a la de flautas de Pan que aparecen en las miniaturas turcas.


Flautas de Pan – Rumania

En Rumania las flautas de Pan estuvieron tradicionalmente en manos de los músicos romaníes o gitanos, virtuales "dueños" de la música durante el dominio otomano del país. Cuando se vieron forzados a desplazarse a las ciudades, tuvieron que cambiar su repertorio y su estilo de música, pero mantuvieron tradiciones y elementos otomanos como el uso del muscal. Con el tiempo, tales elementos pasaron a formar parte de la música rumana folklórica y el muscal, que siempre había estado en manos de intérpretes romaníes, pudo verse también en las de los campesinos rumanos.

Desde 1750 pero, sobre todo, desde el siglo XIX, la nai, junto al violín y la cobza (especie de laúd), formaron parte de las renombradas bandas tarafuri compuestas por músicos (lăutari) romaníes (țigani) de las llanuras de Valaquia y Moldavia (Transilvania no recibió tanta influencia otomana y, por ende, no presenció un uso tan acentuado del instrumento). En el contexto de esas bandas, el instrumento es reseñado en los escritos del general ruso Piotr A. Rumyantsev (1774) o en el segundo volumen de la Historia de los dacios transalpinos de F. J. Sulzer (1781). Su fama se extiende desde mediados de ese siglo: el secretario francés del príncipe moldavo Gregori III Ghica, Jean-Louis Carra, señaló en 1777 en Histoire de la Moldavie et de la Valachie, avec une dissertation sur l'etat actuel de ces deux Provinces la presencia de una "flauta de 8 tubos" en los grupos folklóricos locales.

En la segunda mitad del siglo XIX, la nai se presenta fuera de las fronteras rumano-moldavas, sobre todo en el Imperio Ruso (San Petersburgo, Moscú, Bakú). Se cree que en su sonido se inspiró el compositor N. Rimski-Korsakov al crear una melodía para el III Acto de su ópera Mlada (1893).

Entre las dos guerras mundiales la nai estuvo a punto de desaparecer. Sobrevivió gracias al trabajo de uno de sus grandes intérpretes, Fănică Luca, que empezó a enseñar a una nueva generación de intérpretes, primero apoyado por el Instituto de Etnografía y Folklore (hacia 1949), y posteriormente en el Liceo de Música "G. Enescu" de Bucarest (desde 1953). Su alumno más aventajado fue el famoso Gheorghe Zamfir, que popularizaría el sonido de la nai a nivel internacional.

Ver también: Flautas de Pan por continente

Flautas de Pan de Europa

Ver también: Flautas de Pan europeas por país

Italia, Lituania, Rusia, Ucrania

Ver también: Flautas de Pan europeas por periodo histórico

Prehistoria europea | Edad de Hierro europea | Grecia antigua | Etruria | Roma | Galia y Britania | Edad Media 01 | Edad Media 02 | Renacimiento | Edad Moderna | Edad Contemporánea

Documentos

Flautas de Pan de Europa
Libro digital, 2014

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