Flautas de Pan – Renacimiento

Renacimiento europeo

Extracto resumido (sin ilustraciones ni referencias bibliográficas) del libro digital de acceso abierto "Flautas de Pan de Europa" (E. Civallero, 2014).

El movimiento artístico y cultural conocido como Renacimiento comenzó en las ciudades del centro-norte de Italia a fines del siglo XIV, cuando se apagaba la Baja Edad Media, y se expandió por toda la Europa occidental, durando prácticamente hasta principios del siglo XVI.

La vuelta a los clásicos implícita en las actividades renacentistas llevó a muchos a encontrarse frente a frente con la syrinx griega y las fistulae romanas: en manos de dioses en las esculturas, frescos y bronces antiguos, y en manos de románticos pastorcillos en las poesías greco-latinas. Fue así como comenzó una re-adopción de la flauta de Pan en todos los campos, excepto, curiosamente, en el ámbito musical. Las flautas de Pan no aparecen en ninguna fuente o tratado que describa los conjuntos instrumentales renacentistas. En la práctica, el aerófono parece haber desaparecido de la música culta, en donde habría sido totalmente reemplazado por las flautas traveseras y las de pico (instrumentos "bajos" o "dulces"). De esta manera se habría logrado obtener el sonido grave y dulce que caracterizó a la música renacentista, en contraste con el brillante y agudo del periodo medieval.

Entre las flautas de Pan sobrevivientes del periodo renacentista cabe destacar una hallada en una excavación arqueológica: la de cerámica gris de Cothen (Países Bajos), fechada entre los siglos XIV-XV.

En el ámbito iconográfico, la flauta de Pan vuelve a aparecer en situaciones pastoriles y mitológicas, como ocurría en tiempos clásicos. En el norte de Europa, el característico perfil del aerófono es visible en la imagen de un fauno flautista atribuida a Peter Vischer el Viejo y ubicada en la iglesia de St Sebalus de Núremberg (Alemania; 1508-1519). El maestro alemán Albrecht Dürer la incluyó en al menos una de sus acuarelas (que representa a un pastor haciendo sonar un instrumento de 10 tubos de caña de distintas longitudes), en un grabado en donde se representa a un fauno, y en un esbozo de "La tentación de San Antonio".

Es interesante notar que la flauta de Pan no está representada en "El Jardín de las Delicias" de Hieronymus Bosch (una obra pictórica famosa por incluir varios tipos de instrumentos musicales) ni en los trabajos de otros artistas alemanes y flamencos contemporáneos que dibujaron, pintaron o grabaron escenas relacionadas con la música. El hecho de que no se colocara a estas flautas en escenas de actividad musical real sugiere que, al menos en el ámbito urbano y culto, el instrumento ya no se empleaba como elemento sonoro sino como un mero rasgo decorativo.

En el sur europeo se dieron circunstancias similares: el aerófono aparece sobre todo en ilustraciones de escenas míticas. Buenos ejemplos son los grabados e ilustraciones "Bacanal con Sileno" de Andrea Mantegna (realizado entre 1458 y 1490); "Apolo y Jacinto", de Marcantonio Raimondi (1510); "Olimpo", de Marco da Ravenna (1510); "Hércules tocando la flauta de Pan" de Giulio Romano (inicios del s. XVI); "Apolo y Pan", de Benedetto Mantegna (inicios del siglo XVI); "Danza de faunos y bacantes" de Agostino Veneziano (1516); "Mercurio presentando una flauta de Pan a Minerva" de Giulio Bonasone (1524-1530); "Pan y Olimpo", de Antonio Lafreri (hacia 1530); el fauno de Battista Franco (1530-1561); y "Apolo, Pan y el Amor", de Giorgio Ghisi (hacia 1560).

Esta tendencia, concentrada sobre todo en Italia, se incrementó más tarde en Francia y los Países Bajos, como puede apreciarse en la estatua grabada del holandés Cornelis Cort (1552-1578), el "Fauno y Mercurio" del francés Étienne Delaune (1550-1583), el "Pan y Olimpo" de Nicolas Poussin (1594-1665), y el "Joven coronado de parra tocando una flauta de Pan" del holandés Abraham Bloeamert (1603-1692).

Sin embargo, y aunque no tan profusamente, también puede verse el instrumento en otros contextos: en los "Atributos campestres" de Ranson, en la "Virgen con el niño" de Raffaellino del Garbo (1476-1527), en el "Hombre y mujer jóvenes en un paisaje" de Palma el Viejo (1480-1528), o en el "Trofeo de instrumentos musicales" de Antonio Lafrery (1512-1577).


Flautas de Pan – Renacimiento

En la literatura renacentista, la flauta de Pan se empleó como símbolo de simplicidad y rusticidad, y de los espacios rurales y sus pobladores (caracterizados por los dos valores anteriores). Su presencia es notoria en las obras del Siglo de Oro español, en donde, como en el Medioevo, continúa apareciendo como "çampoña" o "zampoña". Este término es, al parecer, polisémico. En su Diálogo de la lengua (1535), Juan de Valdés deja constancia de un antiguo refrán: "ya está duro el alcacer para zampoñas" (ya es tarde para lograr un propósito). El refrán se repite en el capítulo LXXIII del Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes (1605) y es citado por el Vocabulario... de Gonzalo Correas (siglo XVII). Probablemente en este contexto, "zampoña" fuese uno de esos clarinetillos realizados con el tallo de la cebada verde (alcacer).

En la Égloga III de Garcilaso de la Vega (principios del siglo XVI) se utiliza al aerófono como metáfora para alabar la preferencia del autor por la lengua oral sencilla y su desprecio por los cultismos rebuscados. El vocablo aparece en una expresión popular ("¡A tu tía essa çampoña!") usada en La lozana andaluza de Francisco Delicado (1528); en poesías de Fernando de Herrera y Luis Hurtado de Toledo (mediados del siglo XVI); en el poema épico La Carolea de Jerónimo Sempere (1560); y en la Segunda parte de la Diana de Alonso Pérez (1564).

En La Arcadia de Lope de Vega (Quinto Libro, Belardo a la zampoña; 1598) la flauta de Pan vuelve a figurar como metáfora de la simplicidad. En el romance A un tiempo dejaba el sol de Luis de Góngora (1605), el instrumento es una representación de la melancolía. En la Epístola a Mateo Vázquez de Miguel de Cervantes (1577), la zampoña es metáfora del quehacer artístico. En la novela pastoril La Galatea (1585), Cervantes hace aparecer la zampoña en una decena de ocasiones, y en el capítulo II del Don Quijote de la Mancha (1605) aparece en mano de un castrador. Este uso quedó reflejado en el nombre del instrumento, "capa puercas" o "castrapuercas", que Sebastián de Covarrubias, en su Tesoro de la lengua castellana o española (1611) ya definió como un "género de flautilla con cinco o seis silbatos".

En el Coloquio de los perros, una de las Novelas Ejemplares cervantinas (1613), la zampoña vuelve a ser un componente de la idealizada imagen pastoril. El término siguió apareciendo más tarde en muchos libros de pastores, en algunas traducciones de Luis de León (1631) y en Amor con vista de Juan Henríquez de Zúñiga (1634). Además, es uno de los vocablos castellanos que aparecen en el manuscrito Lazarraga (s. XVI-XVII) para denominar el instrumento que en la época se conocía, en Euskadi, como zanpoina o artzain-txirula (flauta de pastores).

En la literatura italiana renacentista se utilizó mucho, para designar a la flauta de Pan, la metáfora "l'incerate canne" (las enceradas cañas), en clara referencia a la forma clásica de construir la syrinx griega. Así se lo encuentra, por ejemplo, en las rimas de la cortesana napolitana Tulia de Aragón (primera mitad del siglo XVI); en La Nautica de Bernardino Baldi (1576); en Le vinti giornate dell'agricoltora de Agostino Gallo (1580); y en La Rugiada de Francesco Ellio (1618).

Ver también: Flautas de Pan por continente

Flautas de Pan de Europa

Ver también: Flautas de Pan europeas por país

Italia, Lituania, Rumania, Rusia, Ucrania

Ver también: Flautas de Pan europeas por periodo histórico

Prehistoria europea | Edad de Hierro europea | Grecia antigua | Etruria | Roma | Galia y Britania | Edad Media 01 | Edad Media 02 | Edad Moderna | Edad Contemporánea

Documentos

Flautas de Pan de Europa
Libro digital, 2014

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